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European |
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Justificación de
la elección : Resumen: Traducción: Un día estaba dando un paseo cuando, de repente, empezaron a llover caramelos. Sí, de verdad, - ¡caramelos!, dijo el cuentacuentos, con la boca llena de caramelos. Porque, como supondréis, le encantaban los dulces. Así que se fue volando para ver de qué fantástica nube mágica podían caer dulces. ¿Y qué creéis que vio? Un mago de los dulces en su cohete súper-automático que estaba propulsado por dulces en vez de gasolina. Asustado, el cuentacuentos se sentó en una nube y observó el montón de dulces que flotaban ante sus ojos. No tardó mucho en llegar al castillo del mago de los dulces y, imaginad su sorpresa, cuando vio que estaba hecho de chocolate. Un castillo de chocolate como los huevos de chocolate que comemos en Pascua. El cuentacuentos se olvidó por completo del mago de los dulces y todo lo demás, y cayó sobre un trozo de chocolate gigantesco. - Nunca me iré de aquí, se dijo en voz baja. De repente, un vigilante salió del agujero que había hecho el cuentacuentos al morder la pared. Aunque estaba extremadamente ocupado lamiendo una piruleta, el vigilante gritó: - Deja de hacer eso ahora mismo. Si continúas así, te terminarás toda nuestra casa. Quedas detenido. - Qué lugar tan genial para ser capturado, murmuró el cuentacuentos con la boca llena de chocolate. Mira qué vigilante, es un pastelero del mundo real. - Vamos a ver que más hay por aquí, pensó cuando el vigilante le condujo a través de grandes trozos de chocolate de camino al mago de los dulces. - Bienvenido, cuentacuentos, dijo el mago de los dulces en cuanto le vio. Le dijo al vigilante que liberara al cuentacuentos de inmediato, después, salió y volvió con una tarta enorme. El vigilante estaba encantado, ya que estaba buscando una excusa para coger otra piruleta, porque acababa de terminarse la que se estaba comiendo. - Veo que eres goloso, cuentacuentos. Estoy seguro de que te encantará este lugar. ¿Te apetece que te enseñe el castillo? - Sí, por favor, dijo el cuentacuentos e incluso su bigote temblaba de placer. Primero el mago de los dulces le llevó al horno donde estaban trabajando la masa para hacer todos los pasteles y donuts . Después, le mostró una caldera enorme. - Y aquí es donde se hacen los caramelos, dijo el mago de los dulces. El cuentacuentos asintió con la cabeza pero no podía abrir la boca para hablar porque estaba completamente atiborrada de dulces. - Y por aquí viven los pasteleros, los panaderos y los heladeros, dijo el mago de los dulces señalando con el dedo una fila de casas pequeñitas al pie de una montaña que estaba hecha de, adivina… ¡nata montada! Después, pasearon por el jardín. - Y estos árboles son…, pero antes de que el mago de los dulces pudiera terminar la frase, lo hizo el cuentacuentos: - Algodón de azúcar, dijo triunfalmente, justo después de haber probado uno. E imaginaos, incluso los conejos, los patos y los pájaros que había en el jardín eran de mazapán. Pero justo cuando iba a visitar el lago de mermelada de naranja, las fuentes de almíbar y los sótanos en los que estaban guardadas todas las mermeladas y gelatinas, sonó un timbre que indicaba que era la hora de cenar. Cuando llegaron al comedor y se sentaron para tomar algo, el mago de los dulces le preguntó al cuentacuentos que, de toda la comida del mundo, cuál era la que más le apetecía comer. - ¡Patatas fritas!, dijo el cuentacuentos con melancolía. La mesa casi se pone del revés del susto. - ¡Cielo santo, no puedo creer lo que oigo!, dijo el mago de los dulces. Estaba tan asombrado que volcó el vaso de zumo de grosellas negras, que dejó una gran mancha morada en el mantel. Entonces le explicó que no había sal en todo el castillo. ¿Cómo podían hacer patatas fritas si no había sal? - De todas formas, tampoco hay patatas, cayó en la cuenta después el mago de los dulces. - Ni tampoco espaguetis, (por si al cuentacuentos se le había ocurrido preguntarlo). - Lo siento muchísimo, pero sólo tenemos dulces. Así que el cuentacuentos no pudo pegar ojo esa noche porque tenía mucha hambre. Y al día siguiente, muy temprano, se fue a su casa. Tuvo que ir a pie, porque el gran saco de dulces que llevaba pesaba tanto que le impedía volar.Pero eso no le importaba porque cuando llegó a casa al anochecer, su abuela (porque el cuentacuentos también tiene una abuela) le preparó una sopa deliciosa. Era demasiado tarde para hacer patatas fritas, así que las comería al día siguiente. Buenas noches. Actividades
para el uso en la escuela : 2. El cuentacuentos menciona que el castillo de chocolate era "como los huevos de chocolate que comemos en Pascua" (p. 17). Comenta con los niños lo que hacemos en Pascua y por qué lo hacemos. ¿Es una fiesta que se celebra en todos los países? En Grecia, ciertamente, se le da mucha importancia. Quizá, en grupos, pueden informarse sobre cómo se celebra la Pascua en países diferentes y crear un folleto sobre cada uno. 3. Centraos en cómo está escrito este pequeño libro y comentad las diferencias con nuestra escritura ¿Hay palabras que se puedan entender escuchando la grabación al mismo tiempo? Por ejemplo, cómo se dice “caramelos" en griego. Quizá les guste a los niños crear sus propias viñetas sobre el cuentacuentos, puede que quieran usar la palabra griega que aparece de vez en cuando en las frases que hay bajo las ilustraciones.Reflexión: Fijaos en el papel de los mitos y leyendas griegos en las historias y las narraciones contemporáneas.
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